
Humedece el empaque.
Colócalo en tierra o en una maceta.
Riégalo y ponlo a la luz.
Generalmente entre 7 y 14 días. El tiempo puede variar según la humedad, la luz y la temperatura del entorno.
Sí, siempre que sea una tierra suelta, húmeda y aireada. Esto ayuda a que las raíces respiren y se desarrollen mejor.
La luz natural indirecta es suficiente. Un exceso de sol directo puede secar demasiado el sustrato.
Revisa que la tierra mantenga humedad constante y que no esté fría. A veces solo necesita un poco más de tiempo.
Riega ligeramente cada 2–3 días para mantener la humedad. Evita encharcar, ya que demasiado agua puede impedir la germinación.
Sí, cuando los brotes tengan algunos centímetros, puedes pasarlos a una maceta mayor o al jardín para que crezcan con más fuerza.